El consejo de Henry Miller para olvidar a una mujer, ¿funciona?

«Si quieres olvidarte de una mujer…»

Para los asiduos lectores, los libros son amigos y por extensión, los escritores también lo son. Muchas veces, después de hablar de un problema con familiares y amigos cercanos, aparece una pequeña frase en un libro que nos reconforta más, o que nos ilumina una parte nueva del entendimiento sobre la situación que afrontamos, como si el libro (o su escritor a través de él) nos hablase. Y lo mejor de todo es que muchas veces la Literatura nos habla desde los rincones más insospechados, cuando menos lo buscamos pero precisamente cuando más lo necesitamos.

Una de las situaciones en las que el ser humano necesita mayor consuelo es tras la ruptura de una relación amorosa. Hablar de todo lo que conlleva el término de una relación de pareja daría para muchos posts, por lo que vamos a enmarcar una situación sobre la cual pueda usarse lo mencionado en el título de esta entrada. Supongamos entonces que una relación de pareja llega a su fin y que ya no hay posibilidad de arreglar las cosas o intentarlo de nuevo. El despecho (como decimos en Venezuela) o guayabo (como lo llaman en Colombia) puede ser bastante doloroso, sobre todo en la inmediatez de la ruptura, hay miles de canciones, películas y libros que hablan de eso. En un punto, quizás entre algunas copas y tras una sentida catarsis verbal, aparece al amigo que dice lo requerido del caso: tienes que olvidar.

Lo que en esos casos se denota como olvido es otra forma que tienen las personas de decirle al despechado «tienes que seguir adelante», pero casi siempre, el amigo que dice «tienes que olvidar», carece de respuesta cuando el amante herido pregunta «¿Cómo?». No es fácil responder a eso y según cada caso, puede requerir diferentes cosas. Hoy sólo hablaremos de una posible respuesta en medio de esa situación. Para Henry Miller, el recordado novelista estadounidense y amante de la también escritora Anaïs Nin, autor censurado por lo crudo de su prosa y el alto contenido sexual de sus novelas, hay una forma de olvidar a una mujer, un consejo muy lógico, viniendo de un escritor. No pude encontrar la fuente primaria de la frase y como aparece en distintas versiones (quizás a causa de las distintas traducciones), la citaré como aparece en el libro Cineclub de David Gilmour:

«Si quieres olvidarte de una mujer, conviértela en literatura»

En otras palabras, lo que Miller está diciendo es: escribe. Quizás un chef diría «conviértela en una receta» (en sentido figurado, por supuesto), o un compositor diría «escribe una canción». En cualquier caso, la idea viene a ser la misma: crear para hacer catarsis. A través del arte o de cualquier manifestación creativa, se le puede dar salida a los sentimientos (tristeza, rabia, dolor) y transformar esa energía negativa en algo positivo (¿?). Suena un poco new age, pero para algunos funciona este tipo de terapia (pueden preguntarle a Adele). Sin embargo, ¿es útil el consejo de Miller? Pensemos un poco. Un amante despechado quiere olvidar a su amada, eso significa que desea no pensarla más, o al menos desprenderse de los sentimientos que le ataban a ella para poder seguir adelante; en pocas palabras, quiere dejarla atrás. Pero, si sigue el consejo de Miller y la convierte en un poema, un relato, una novela, ¿no está precisamente volviéndola inmortal? A propósito de ello, veamos esta reflexión que hace Ernesto Sabato en su libro El escritor y sus fantasmas:

«Es probable que Laura y Beatriz hayan sido mujeres triviales; pero ya nunca lo sabremos, pues las que conocemos fueron levantadas hasta la cumbre de Petrarca y de Dante. El poeta hace con sus mujeres lo que en escala humilde hace todo enamorado con su amada».

De Beatriz no sabemos nada, prácticamente. Dante se enamoró de ella a primera vista y la siguió observando y amándola sin llegar a conocerla bien. Allí termina su figura real. Pero todos conocemos lo que Dante escribió en Vita nuova y en su Divina Commedia en la cual Beatriz aparece para guiar al poeta a través del Paraíso, ¡la exalta como un ángel! Ergo, Beatriz, la amada del poeta, gracias a la Literatura, se ha vuelto inmortal, porque hoy, a más de siete siglos de aquellos libros, aún la recordamos. Y ¿no es el recuerdo lo opuesto al olvido? ¿no ha logrado Dante precisamente lo opuesto de lo que Miller sugiere? Claro está que existe una diferencia de fondo: Dante no quería olvidar a Beatriz. Sin embargo, la consecuencia de alguien que desee escribir sobre su ex amante puede ser la misma: la inmortalidad literaria.

El amante dolido que escriba sobre la mujer perdida, aún amada, puede encontrarse entonces al cabo, con una versión escrita y corpórea de eso mismo que desea olvidar. Claro que no todos los que escriben son Miller, Dante o Sabato, con lo cual esa escritura probablemente no tenga destino de publicación, ¿qué hacer con ella entonces? Una idea que también es popular es la de realizar una catarsis escrita y luego destruir el papel. Una vez vaciado el cajón de los sentimientos y quemada o destrozada la evidencia, quizás se esté más cerca de ese anhelado olvido. ¿Funciona el consejo de Miller? ¿o depende del retrato que se quiera hacer del amante, del destino de lo escrito? ¿no es un arma de doble filo? Piensen ustedes en las respuestas de estas preguntas. Lo que a mí me resulta más interesante de toda esta reflexión es que la idea de Miller y la acción de Dante, analizada por Sabato, buscan destinos opuestos empleando la misma ruta. Así que, citando a Miller y pensando en Dante, podría decirse:

«Si quieres olvidarte de una mujer, conviértela en literatura. Y si no quieres olvidar a una mujer, conviértela en literatura».

A algunos les parecerá extraño el hecho de que el mismo consejo pueda darse en situaciones opuestas, pero es que, para un escritor, la literatura siempre es la respuesta.

Reseñado por Cristian Caicedo

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