La inevitabilidad del destino: Edipo, Neo y el maestro Oogway.

El Maestro Shifu y el Maestro Oogway (personajes de la película Kung-Fu Panda)

Las películas animadas, sobre todo las que son creadas por Disney, Pixar y Dreamworks, son dirigidas principalmente a un público infantil. Los colores, los personajes, las aventuras, son propias de las historias que suelen gustar a los más pequeños. Sin embargo, muchas veces contienen pequeñas perlas para un público agudo y más adulto. Tal es el caso, de Kung-Fu Panda, una película animada del año 2008.

Este post no analizará la película, sino una de sus frases. Cuando el maestro Ooogway, una anciana tortuga galápago, dice al maestro Shifu que ha tenido una visión según la cual Tai Lung (el villano que se encuentra en prisión) regresará, éste se asusta y envía un ganso como mensajero a la prisión para que dupliquen la seguridad y evitar que escape. Es entonces cuando su viejo amigo Oogway le dice:

«Uno suele hallar su destino en la senda que toma para evitarlo»

Gran frase, sin duda, reforzada por lo que sucede a continuación. La prisión es una fortaleza: una entrada, una salida, un millón de guardias y un solo prisionero, completamente inmovilizado, Tai Lung. Cuando el mensajero llega, la arrogancia del jefe de la prisión le hace demostrarle al ganso que no deben preocuparse y le muestra las medidas de seguridad, no sin antes darle un espaldarazo, tras el cual, una pluma se desprende del ave y cae lentamente al fondo… a los pies de Tai Lung. Con esa pluma y los movimientos de la única extremidad que tiene libre, su cola, Tai Lung logra liberarse y escapar de prisión. Y entonces empieza el debate ¿Oogway sabía que esto pasaría? ¿tenía que ocurrir así? ¿qué hubiese pasado si Shifu no hubiese enviado a su mensajero? precisamente, la acción que toma para evitar que algo ocurra es lo que propicia que ese algo suceda, tal como le dijo Oogway. Es una idea literaria y cinematográfica muy interesante, ya vista en otras historias.

El Oráculo en «The Matrix»

En la aclamada saga con Keanu Reeves, The Matrix, hay una escena en la que el protagonista, Neo, visita al oráculo. En un momento determinado, la mujer le dice «no te preocupes por el jarrón». Confundido, Neo se vuelve, pues no sabía de qué le estaba hablando y con ese movimiento tumba un jarrón que se hace añicos contra el suelo. «¿Cómo sabía que…?» y el oráculo le responde, en su gran sabiduría «Ohhh, lo que realmente te va a dar quebraderos de cabeza más adelante es, ¿lo habrías roto si no hubiera dicho algo?» ¿Acaso no todos pensamos eso al ver la escena?

Pero la idea no nace con Oogway o el oráculo. Si nos remontamos a la antigua Grecia, encontraremos a Edipo, un personaje cuya historia es la mejor exposición (a mi parecer) sobre el principio de inevitabilidad del destino. En ella encontramos a Layo, rey de Tebas, a quien el Oráculo de Delfos profetiza que tendrá un hijo, el cual «matará a su padre y se casará con su madre». Para evitarlo, Layo manda a matar a su propio hijo cuando nace. Los encargados dejaron al bebé colgado de los pies en un bosque, donde lo halló un criado piadoso que lo entregó en crianza a otros padres, con quienes el niño creció. Era Edipo. Años más tarde, en una serie de eventos desafortunados, Edipo mata a Layo, sin saber quién era y después de salvar la ciudad de Tebas, es nombrado Rey y se casa con la viuda del monarca anterior, Yocasta, quién, ninguno lo sabe, es su propia madre, cumpliendo la profecía del oráculo. Ignorantes de tantas cosas, madre, padre, e hijo, caen en las redes del destino y acaban cumpliendo su trágico fin.


Estas y muchas otras historias nos hacen preguntarnos ¿el destino es inevitable? ¿todo está escrito? ¿es mejor hacer algo para intentar cambiar el curso de los acontecimientos? ¿o cualquier paso que se de no es más que un acercamiento al cumplimiento de lo que está establecido de antemano? hay quienes creen que todo está escrito y que lo que tenga que pasar, pasará porque no se puede huir del destino; en cambio, otros creen que el hombre tiene el poder de cambiar el curso de su vida. Sin embargo, sin importar en lo que se crea, es indudable que el principio de inevitabilidad del destino ha dado vida a muchas historias increíbles, en la literatura y en el cine ¿recuerdas alguna otra? ¿cuál es tu favorita? ¿crees que puede cambiarse el curso de las cosas o todo está escrito? los leo en los comentarios.

Redactado por Cristian Caicedo

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